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A nuestro siempre Hermano Mayor
La Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Maria Santísima de la Amargura ha sido parte importante en la vida de Bernardo Andrade García. Primero, como capataz en los tiempos en que la cofradía estaba adscrita a la asociación de trabajadores españoles en Gibraltar, y más tarde, como Hermano Mayor al hacerse cargo de ella a petición del entonces párroco D. Rafael Caldelas López.
Hay que recordar que durante aquellos años, nuestra cofradía atravesaba una profunda decadencia y sabiendo el padre Caldelas de la gran devoción de Bernardo por el Stmo. Cristo, le pidió que se hiciese cargo de ella. Bernardo no lo dudó y se embarcó en esta empresa difícil como muchos sanroqueños recordarán, comprometiendo en ella a su familia, que siempre le apoyó, a sus amigos, y a cuantos conocidos pudo.
Especialmente difíciles fueron los primeros años. En un tiempo en donde aún se pagaba a los costaleros, y los ingresos eran escasos, había que agudizar el ingenio para buscar el dinero con que cubrir las necesidades de la cofradía. Por eso Bernardo, siempre que podía, organizaba diversos actos que ayudaran a conseguir fondos para la Hermandad como hacer rifas, vender lotería o pedir colaboración a todos cuantos sabía él que podían colaborar para sacar la cofradía adelante.
El afán de lucha para ayudar a “su Cristo” llegó hasta tal punto de dejar su trabajo cuantas veces hizo falta para asistir a reuniones, representaciones, triduos, salidas procesionales y toda clase de actos, a los cuales nunca faltó.
Bernardo Andrade ha sido, es y será parte esencial de la historia de nuestra Hermandad a lo largo de estos cincuenta años de existencia. Su imborrable imagen, detrás del paso de Cristo, con la vara de Hermano Mayor, es una de esas estampas que forman parte de la memoria colectiva de la Semana Santa sanroqueña, y de nuestro Viernes Santo en particular.
Su gran labor a lo largo de tantos años, y su permanente lucha para que nuestra Cofradía ocupara el justo lugar que merece, fue reconocida por la corporación municipal en el año 2000, concediéndole una mención de honor con motivo de los actos que ese año se celebraron por la Fundación de nuestra ciudad.
La última vez que Bernardo pudo acompañar a nuestra querida imagen por las calles de San Roque fue en el Viernes Santo de 2004. Aquejado ya por su enfermedad, no pudo seguir haciéndolo, como a él seguro le hubiera gustado, sin embargo su corazón siempre estuvo al lado de su Cristo en quien tenía tanta fe.
El pasado 27 de septiembre de 2006, Bernardo nos dejó, pero estamos seguros de que su espíritu siempre estará junto a esta Hermandad a la que tanto amó. A nosotros nos queda su recuerdo de hombre bueno, con un gran corazón y siempre dispuesto a hacer el bien a quien le hiciera falta.
Todos los que lo conocimos y queremos no lo olvidaremos nunca, y siempre seguirá quedando su labor realizada por muchos años. Desde el cielo velará para que su Hermandad siga saliendo a las calles de la ciudad como a él siempre le gustó: con dignidad y orden.
Descansa en paz Bernardo, los que te queremos nunca te olvidaremos y cuando tu Cristo salga a la calle, a todos nos parecerá que nos vas acompañando detrás con tu vara.
Muchas gracias por todo Bernardo. |


